2.09.2010

Halo

He ahí LA REINA, LA DIOSA: BEYONCÈ.

1.31.2010

Atrévete A Aprender

12.24.2009

Tarjeta de felicitación (Por Un Año Lleno De Sonrisas)


No te deseo FELIZ NAVIDAD y tampoco un PRÓSPERO AÑO 2010. En estas fechas no me siento más altruista ni mas generosa, pero sí me sirven de excusa para atreverme a expresar ese afecto que siento hacia ti.


¡Deseos! Por desear no escatimaré en deseos. Cierro fuerte los ojos y deseo... deseo un saco lleno de confianza, decisión, valor, coraje, libertad, compasión, plenitud y amor. La confianza en ti mismo para decidir con valor y coraje la mejor opción, la que te haga sentir mejor, aunque si persisten las dudas: hazlo a tu manera; libertad para moldearte a ti y decir (que no imponer) lo que piensas y en lo que crees; que sepas mantener la compasión y la paciencia con aquellos que no saben comprenderte ni te entienden, con los que intentan pagar su frustración contigo... sólo son vidas que agonizan bajo la piel.


También te deseo tristeza, ira, odio y ambición: tristeza... intenta nunca estar triste porque ya se encargarán de ello, pero cómo evitarla ¿verdad? Cuando la tristeza venga, acógela, baila con ella, deja que te inspire y expresalo como belleza del dolor esmerilado. Pero no te acostumbres a ella, déjala marchar, no la permitas que te controle. La ira. La ira en pequeñas dosis para descargar energía y tensiones ¡Un par de gritos nunca vienen mal! Odio. Odia, pero reservalo para tus enemigos porque los enemigos también son dignos de tus pasiones, mas no derroches ese odio en individuos que no merecen más allá de una distraida mirada de indiferencia. Ojalá estos y aquellos sean escasos o nulos. Y ambición, pues sin ella no vamos a ninguna parte; además, ambición e ilusión no tienen porqué ser incompatibles.

Pero la clave de estar plenamente consciente y vivos es: el amor. Amor de quienes y para quienes te rodean, pero sobretodo y más importante el amor que se siente y se tiene a uno mismo, que se arraiga en lo más profundo del ser. Déjalo salir, elevarse, que te envuelva. Y nunca te sentirás sólo.


Nada de esto te lo digo de corazón, son sólo tópicos y filosofía barata. Resulta una gran paradoja, y es que hasta que no se elabore un nuevo idioma, el verbo y la forma en que te lo digo fluyen desde la pureza del alma en el centro de mi propia existencia; no para navidad y tampoco para año nuevo, sino para cada uno de los días del resto de tu vida.


Dedicado especialmente a Alex, Dani y Magui.

12.23.2009

MARÍA:

Naturaleza Emotiva:
Naturaleza emotiva vehemente. Se manifiesta en la expresión artística, las cosas del honor y las del humor. Ama el color, las proporciones y el ánimo alegre. Le gusta sentirse complementado.

Naturaleza Expresiva:
Es empeñoso. Se expresa por medio de su comprensión para los demás, despierta simpatías y antipatías. le gusta resolver problemas ajenos y dar amistad. Ama lo que perdura.

Talento Natural:
Es mente de pensamiento amoldable. Se expresa como pensador liberal y fácil de congeniar, muestra facilidad para dar forma grata a las creaciones de una imaginación siempre fecunda. Recibe aumento en las empresas que requieren de gusto artístico, destreza en la coordinación y ejecución y cierto humor e idealismo en el logro de los resultados. Ama las cosas del amor, del honor y de la familia.
Podría destacar en profesiones como orador, escritor, actor, pintor, músico, humorista, hostelero, comediante, estilista o comerciante.

ARÁNZAZU:

Naturaleza Emotiva:
Naturaleza emotiva y coincidente. Se expresa por medio de lo ideal, lo genial y lo causal. Ama la experiencia, el saber y la evidencia. Le gusta sentirse retribuido.

Naturaleza Expresiva:
Se amolda a todo. Se expresa en la jovialidad, la amenidad y la prodigalidad. Ama la dignidad y el renombre, lo bello, lo que crece y engrandece.

Talento Natural:
Es mente de pensamiento amoldable. Se expresa como pensador liberal y fácil de congeniar, muestra facilidad para dar forma grata a las creaciones de una imaginación siempre fecunda. Recibe aumento en las empresas que requieren de gusto artístico, destreza en la coordinación y ejecución y cierto humor e idealismo en el logro de los resultados. Ama las cosas del amor, del honor y de la familia.
Podría destacar en profesiones como orador, escritor, actor, pintor, músico, humorista, hostelero, comediante, estilista o comerciante.

MES DE ABRIL:


Activos y dinámicos. Tienen miedo al amor. Perdonan pero nunca olvidan. Honestos, generosos y muy simpáticos. Adoran los niños. No vive del qué dirán, a él o ella le importa su opinión y nada más. Fuertes mentalmente. Les encanta que les pongas atención mirándolos a los ojos. Amigables y les gusta ayudar a los demás a resolver sus problemas. Si algo los caracteriza es que son muy caprichososo. Valientes. Aventureros por naturaleza. Suaves y generosos. Románticos. Tienen buena memoria. Les gusta motivar a los demás. Usualmente se enferman de la cabeza. No se rinden hasta consguir lo que quieren.

12.10.2009

En mi universo de una sola dimensión,
tú eres la segunda
y la tercera es nuestro amor.

12.09.2009

Page 99

I love this song

11.15.2009

Put@s

- ¿Me das tu número de teléfono?

- No.

- ¿Por qué? ¡Lo hemos pasado muy bien! - le dijo sorprendido.

- No lo has entendido ¿Verdad?

- ¿El qué?

- Que no me has saducido. Estamos aquí porque yo he querido, y entre nosotros no hay nada más.

- ¡Zorra!

- ¡No, qué va! Esta noche has sido tú el puto, un zorrito. Te he dejado 5 euros en tu mesilla de noche. Puedes cogerlos.

Y se fué.

11.01.2009

SuperWoman

10.30.2009

La Mamada

Lo podríamos haber recordado como un gran polvo sobre la hierba fresca entre margaritas en un inmenso prado escondido detrás de unos árboles al cruzar un riachuelo. Todo para nosotros solos.

¿Te imaginas cómo podría haber sido Samu?

Tu tumbado y yo incorporada de rodillas a tu lado, tonteábamos con la cámara fotográfica. A mi espalda los reflejos de los rayos del sol alrededor de mi cabeza me daban un aire angelical, casi virginal, de niña buena.
Embriagada por el paisaje, el agradable calorcito que nos estaba regalando el astro rey y por este hombre que tenía debajo de mí ¡Deseaba besarte! ¡Quería besarte! ¡Intenté besarte!... pero tú te retiraste. Alarmada, me subí a horcajadas sobre ti, te pregunté -“¿No me dejas besarte?”-, y al tiempo que me respondías - “Sí, pero no es aconsejable”-, mi mano escondida detrás de mí comenzó a acariciarte la entrepierna. Diste un respingo intentando levantarte para apartarme, pero mis rodillas se clavaron sobre el suelo y empujé tu pecho apretándote la espalda contra la hierba con algo de esfuerzo, -“Tranquilo”- te murmuré en mi plácido tono de voz y reanudé el grato manoseo sobre tu pantalón . Mientras sentía ceder la tensión de tu cuerpo y ladeabas la cabeza hacia un lado cerrando los ojos, notaba cómo el bulto bajo cremallera se endurecía y se hacía más apretado con la fricción suave y rítmica de mi mano que masajeaba por encima de la prenda. Mis dedos traviesos y juguetones, se colaron dentro de tus pantalones y palpé la humedad del líquido ligeramente viscoso que emanaba de la cabeza de tu miembro grueso y fuerte.

El ligero movimiento de tu pelvis me estaba empezando a encender más, y más.

Me relamía y mordía el labio inferior disfrutando con picardía ver cómo la expresión de tu cara se mezclaba entre un excitado dolor, y ese gozo que te hacían apretar los ojos y entreabrir la boca liberando un suspiro entrecortado ¡Dios, qué boca... qué labios tan blanditos y jugosos!

De la mano que me quedaba libre, mojé mis dedos con mi lengua y los paseé entre tus labios carnosos y tiernos, deslizándolos dentro y fuera; tu lengua reaccionó al instante succionándolos y mordiqueándome con los dientes. Samuel, ¡eso me hizo enloquecer! Agachándome hasta tu cuello apoyé mi cuerpo sobre tu pecho y me entretuve un rato comiéndo y lamiéndo con mis labios tu barbilla y tu garganta hasta la oreja, recorriendo con mi cálido aliento cada centímetro de piel e inspirando tu aroma con deleite. Me daba cuenta que nuestras respiraciones se agitaban cada vez más, la libido de nuestros sexos rígidos por la excitación se impacientaban privados del contacto por la ropa y nuestros gemidos se fundían con el trino de los pájaros, que revoloteaban por encima nuestro en aquel prado verde de principios de Abril.

Así, agarrada a tu pene, estremecido de calientes espasmos que te provocaban mi mano, a la vez que te besaba el cuello mientras algún dedo mío seguía dentro de tu boca, y tus manos me acariciaban todo el cuerpo y se aferraban a mis caderas; imaginaba cómo sería el oculto y misterioso objeto de mi deseo dentro de mi boca. Hervía de ansías por sentir el contacto de tu glande con mis labios y acariciarlo con la punta de la lengua ¡No podía esperar más!

Desprendiéndome de ti con mimo, en un rápido descenso hasta la altura de tu cintura apoyé mi culo en tus rodillas y con cierta habilidad nerviosa por el deseo, te desabroché el botón y bajé la cremallera.

- ¿¡Qué haces?! - me dijiste alterado y con cara de horror incorporándote para intentar taparte de nuevo.

- Liberar tu polla de la presión de tus pantalones -, mi obvia respuesta era tranquila y sugerente – relájate Sam, tranquilo... ¡Oh, por la santísima trinidad, no me digas que tienes la picha de color fuxia!¡Qué horterada! - riéndome. - Túmbate otra vez Samuel, sólo quiero hacerte disfrutar y que te vacíes de placer-.

Echado sobre la hierba, aún dudoso, a mí me daba muchísimo morbo descubrir lo que guardabas con tanto recelo a mis ojos.

Acerqué la nariz hasta la parte abierta de la prenda, la virilidad de su intenso olor estimulaban la humedad de mis labios y mi lengua. Te bajé con vicio y decisión los pantalones y los calzoncillos. Con ojos desorbitados contemplé el maravilloso tesoro de carne, a tu macho poderoso que iba a comerme con lúbricos movimientos. Tragaba la saliva que fluía de mis papilas inundándome la boca.

Te acaricié y amasé los huevos redondos y turgentes mientras me demoraba mordisqueando con la suavidad de mis labios tu sonrosado y palpitante glande, lamiendo el líquido trasparente que salía de la pequeña ranura mezclándose con mi jugosa saliva. Empecé a deslizar mi boca cerrada alrededor de tu verga a lo largo y ancho; te la chupaba rítmicamente, arriba y abajo, a dentro y a fuera, salías y entrabas, hacía una pausa arriba y movía la cabeza circularmente, volviendo a bajar hasta la base y con la punta rozándome el paladar movía la lengua voluptuosamente. El sabor de tu mórbido falo tenso por la sangre acumulada, estimulaban la parte más íntima de mi vulva, que dilatada latía estremecida sensible a cualquier roce de mis braguitas empapadas. Eras muy sabroso. Tu timidez la habías transformado en jadeos que liberabas con las sacudidas de tus caderas.

En mi mente deseaba cabalgarte vibrando suelta y con brío, sentir cómo tu sexo se hundía en mi cálida caverna mojada y cubierta de su deslizante miel; rodar sobre la hierba y sentir tu peso sobre mi cuerpo empujándome, embistiéndome, retorciéndome de intenso placer ardiente; sentirme rendida y sometida a la ternura de tus brazos que me pondrían de rodillas con las palmas en el suelo y tú detrás clavándote en mí, con tus manos de cirujano apretando mis pequeños y firmes senos erectos al contacto de tus yemas con mis pezones, y el golpe de tu aliento sobre mi nuca. Perdía la concentración de delirio climático.

Mi boca estaba llena de ti, tus dedos se enredaron sobre mi pelo marcando el ritmo de mis labios que se deslizaban frenéticamente desde y hasta la raíz de tu fiera desbocada a punto de derramarse en un abundante río de semen. Hundí las uñas de mis dedos en tus pectorales bajo la camiseta empapada de sudor. Toda nuestra comunicación era sensitiva, visceral, febril, encendida... Todo era sexo y el orgasmo que nos produciría un clímax relajado y agradable de abandono completo. Nos buscamos con los ojos.

- ¡Voy a correrme...! -.

No, es verdad, así no pasó. No pasó nada de esto.

4.23.2009

La Casa De Su Abuela

Alejandro cerró la puerta con llave al salir y se marchó a la casa de su tía a por el pan para el día siguiente, ya que ella se había encargado de comprarlo. Me quedé sóla en la inmensa casa de su abuela. Fui a la habitación a cambiarme la ropa húmeda por una muda seca, me puse el pijama y una bata; abrí la ventana y dejé que el aire fresco corriese para que ventilase la habitación, pues estando la calefacción funcionando todo el día, hacía un calor insoportable.

Fuera ya era de noche, desde que volvimos del monte aún no había dejado de llover. En la ventana donde yo estaba, se veía el cementerio de la pequeña aldea perdida por las montañas de Ourense a la que habiamos ido a pasar unos días de Semana Santa. Hacía pocos meses que había leido “El bosque animado”, y ahora, ahí contemplando la residencia de difuntos, me acordé de la leyenda de la Santa Compaña. Cuenta la mitología gallega que una procesión de ánimas en pena, recorren errantes los caminos y los pueblos visitando los hogares de aquellas personas que van a morir. Sonreí escéptica y fui a la cocina a preparar la cena.

Puse el horno a calentar. Las persianas se batían y crujían por el viento y la lluvia de forma violenta, en algún sitio alcanzaba oír el sonido de un cepillo al barrer el suelo... <Tsiiii-tsi,tsiiii-tsi> “Será fuera” pensé, “¿Quién estará barriendo a estas horas de la noche con este tiempo?”. Cogí un cuchillo afilado para cortar las empanadas, me acerqué a la mesa y en el momento en que hundía el cubierto en la masa tostada, se fue la luz. Di un respingo y aferré el cuchillo con fuerza, los músculos se me tensaron, abrí los párpado en alerta apretando la mandíbula dando cuenta de mi respiración agitada y nerviosa. Reaccioné rápido y fui directa a la caja de la luz, a tientas subí todos los puentes y no funcionaban “¡Mierda!”; al último, el pasillo, la cocina y el salón se iluminaron. Miré a lo largo del corredor: todas las habitaciones permanecían abiertas. El viento seguía golpenado las persinas, el cepillo seguía barriendo en algún maldito lugar, quise salir a la calle pero recordé que Alejandro había cerrado con llave... <Tsiiii-tsi, tsiiii-tsi> escuchaba.

- ¡Basta! - grité en voz alta. - ¡Basta! -.

Apagué el horno y una música de móvil sonó en el desván, la zona lúdica como la llamábamos.

"¡No me lo puedo creer!" me repetía con asombro. Mis pies me llevaron hasta el descansillo de la escalera que ascendía hasta la amplia estancia llena de camas cubiertas con sábanas blancas, señal de que hacía años que nadie dormía en ellas. Apoyé una mano sobre la barandilla y un pie sobre el primer escalón.

- ¡Basta, maldita sea! - vociferé hacia el hueco oscuro de la escalera, - ¡Basta! - y con ira apreté el cuchillo.

La melodía cesó.

Sentí una caricia helada en la espalda, derepente el golpe de una puerta tras de mí hizo que se me erizasen los pelos de todo el cuerpo, hasta el bello más fino de la nuca. Un escalofrío de espanto me recorrió por todo el espinazo de arriba a bajo. Giré sobre mis talones y evitando dejarme invadir por el pánico, abrí la habitación, encendí la bombilla y advertí sin alivio que el aire agitaba la fina cortina con furia, me di prisa a cerrar la ventana y bajé de un porrazo la persiana sin detenerme a mirar a través de los cristales.

Joder, me estoy volviendo loca” me decía a mí misma en un remolino de inconexos pensamientos. Aferré más fuerte todavía el cuchillo que en ningún momento lo había soltado.

Salí al pasillo esperando ver alguna sombra que nunca apareció y volví a la cocina con estupor intentando conservar la sangre fría. Todo quedó en silencio dentro de la casa. La mano me dolía de empuñar con tanta fuerza el cuchillo, esperando de pie a que mi compañero llegase. El tiempo se hacía eterno impaciente por escuchar la llave en la cerradura. Por fin, Alejandro llegó y relajé los dedos abandonando el machete sobre la encimera.

¿Todo fue autosugestión?

Esa noche, al móvil de Álex que estaba en el desván, no le había llamado nadie.